PERSPECTIVAS DE
Dr. Patricio Méndez del Villar, CIRAD
La producción mundial de arroz ha alcanzado en 2007 el nivel record de 643
millones de toneladas, ya sean unas 430 millones de arroz molido. No obstante,
este resultado permite apenas atender el consumo mundial sin poder reconstruir
las existencias mundiales, las cuales se encuentran en los niveles más bajos de
los últimos 30 años. Este decline se explica por la progresión marginal de la
producción mundial en estos últimos años, de 1% contra 2,5% durante las décadas
pasadas. Estos resultados decepcionantes tienen su origen en factores
climáticos como sequías prolongadas o lluvias atrasadas en ciertas regiones
(Australia, Indonesia, Sudamérica) o inundaciones en otras (India, Vietnam…).
Sin embargo, más preocupantes son los factores estructurales en la estagnación
de la producción mundial. El incremento de las áreas arroceras es casi
inexistente (estancadas a unas 152 millones de ha) y los rendimientos progresan
poco, de 1% al año, ya sea dos veces menos que durante la década de los 90 y
tres veces menos que en los años 80. Mientras que el consumo mundial, por su
parte, continúa progresando a un ritmo ligeramente superior. Para quebrar los
techos tecnológicos, y poder incrementar durablemente la producción mundial y
evitar una situación alimentaria precaria, se necesitarán nuevos materiales
genéticos, disponibles en gran escala, y sistemas de cultivo que sean más
eficientes. También se necesitará ampliar nuevas áreas arroceras. En la mayoría
de los países asiáticos existen pocas posibilidades de extensión. Se estima,
por ejemplo, que durante los próximos 10 años, parte de la reducción prevista
de las áreas en China podrían ser compensadas gracias al incremento de nuevas
áreas arroceras en África Subsahariana, y sobretodo en America Latina donde
existen regiones (Cerrados brasileños, Pampas argentinas, o Llanos colombianos
y venezolanos) que disponen de un enorme potencial agrícola (estimado en
millones de ha) y que podrían constituir en un futuro próximo unos de los
principales graneles del mundo.
Las perspectivas de cultivar nuevas áreas están siendo estimuladas por las
proyecciones de crecimiento anual del comercio mundial de 2,5% en los próximos
10 años, acercándose a un nivel record de 39 millones de toneladas contra 30 MT
en 2007. Tres principales regiones importadoras (Sudeste asiático, Oriente
Medio y África Subsahariana) contribuyeran por dos tercios del incremento de la
demanda mundial de arroz. Mientras que la oferta mundial, deberá seguir siendo
concentrada (85% de las exportaciones arroceras) entre los 5 principales
exportadores mundiales (Tailandia, Vietnam, India, Estados Unidos y Pakistán).
Inclusive, Tailandia y Vietnam podrían llegar a detener juntos 60% de las
disponibilidades exportables gracias a mejores rendimientos y una probable
reducción del consumo interno de arroz. Los exportadores del hemisferio Sur
(Australia, Argentina, Uruguay…) también deberían incrementar sus exportaciones
durante el próxima década gracias a la extensión de nuevas áreas de cultivo.
La presión general sobre los precios internacionales agrícolas originada
por factores climáticos, económicos, demográficos, carencia en factores de
producción (agua y tierras) y nuevas utilizaciones (agro-combustibles)
constituye un señal de advenimiento de una nueva era de inestabilidad y de la
necesidad reintroducir nuevas políticas reguladoras de mercados. Acciones
públicas como el emblemático ejemplo de intervención del gobierno mexicano para
bajar el precio de la tortilla o del gobierno de Senegal en el caso del pan,
pueden repetirse en otras regiones del mundo para luchar contra la inflación de
los precios mundiales y asegurar la soberanía alimentaria.